REACCIONES EMOCIONALES ANTE LA PANDEMIA COVID-19.

Dr. Fabián Ribecca

Médico Psiquiatra

Médico Evaluador Aeronáutico DEM-ANAC

ALGUNAS RECOMENDACIONES

La vulnerabilidad es la condición interna de un sujeto o grupo expuesto a una amenaza/evento traumático, que corresponde a su disposición intrínseca para ser dañado; es la resultante de un proceso dinámico de interacción de diversos factores.

Desde la perspectiva de la salud mental, las emergencias sanitarias implican una perturbación individual y social que exceden de una manera significativa nuestra capacidad, nuestros recursos para enfrentarnos a esta situación.

Estas crisis nos enfrentan al reconocimiento de la vulnerabilidad ante la naturaleza o hechos inéditos y el espectro de emociones que se despliegan ante las pérdidas materiales, el caos momentáneo, el colapso de los servicios. Los desastres no solo afectan la economía, la infraestructura de una ciudad, una provincia, sino que comprometen la estructura social de la comunidad afectada, así como la salud física y mental de sus pobladores.

Cabe enfatizar que los grupos más vulnerables son los que tienen mayores dificultades para reconstruir sus medios de subsistencia y apoyo social después de la catástrofe.

En este caso la pandemia COVID 19 es una situación doblemente desconocida y cambiante, que adquiere dimensión global por su impacto en lo económico y social, y para la cual no tenemos respuestas definitivas: es un desastre en curso, somos parte de él.

Desde la perspectiva de la salud mental, una epidemia de gran magnitud implica una perturbación psicosocial que puede exceder la capacidad de manejo de la población afectada. Puede considerarse, incluso, que toda la población sufre tensiones y angustias en mayor o menor medida. Así es que se estima un incremento de la incidencia de trastornos psíquicos (entre una tercera parte y la mitad de la población expuesta podrá sufrir alguna manifestación psicopatológica, de acuerdo a la magnitud del evento y el grado de vulnerabilidad). Aunque debe destacarse que no todos los problemas psicológicos y sociales que se presentan podrán calificarse como enfermedades; la mayoría serán reacciones normales ante una situación anormal. Los efectos en la salud mental, generalmente, son más marcados en las poblaciones que viven en condiciones precarias, poseen escasos recursos y tienen limitado acceso a los servicios sociales y de salud.

Adquiere dimensión la INCERTIDUMBRE.

Algunas reacciones esperables ante estos eventos son:

  • Ansiedad, temor, pánico, shock, respuestas con sobresalto, alerta constante.
  • Angustia, llantos,
  • Nerviosismo, hiperexcitación, irritabilidad, risa nerviosa.
  • Confusión, pensamientos y diálogos repetitivos, maximización de detalles, excesiva necesidad de tener el control.
  • Exageración de problemas previos: alcohol, violencia, fármacos, sustancias…

Son producto del impacto del desastre y van a ir retrotrayéndose lentamente hasta, en la mayoría de los casos, volver a su estado previo al inicio de la emergencia.

Debemos tener muy en cuenta que ellas son

 

                                        RESPUESTAS esperadas ante SITUACIONES inesperadas

En la gran mayoría de los casos estas conductas remitirán, otros necesitaran algún tipo de contención o apoyo profesional, un muy bajo porcentaje derivará en un cuadro de estrés post traumático (no lo veremos ahora, sino dentro de algunos meses).

PENSAMIENTOS QUE PUEDEN APARECER Y SENTIMIENTOS ASOCIADOS

Desestimar el peligro, puede llevar a situaciones de riesgo, por ejemplo: “No pasa nada, esto no me va a afectar, están exagerando”.

Ansiedad que lleva a estar hiperactivos: “Debo aprovechar esta situación para hacer todo lo que tengo pendiente, debo ganar tiempo”

Pensamientos desesperanzados del tipo: “Es catastrófico, no lo van a poder controlar, estamos totalmente desprotegidos”

Aunque cada uno reaccionamos de modo distinto a situaciones estresantes, una epidemia infecciosa como la que padecemos implica el distanciamiento social, la cuarentena y el aislamiento, por lo que las personas pueden experimentar ANSIEDAD, PREOCUPACIÒN O MIEDO en relación a:

  • Su propio estado de salud.
  • El estado de la salud de otros a los que usted haya podido contagiar.
  • La preocupación de que sus familiares y amigos tengan que hacer cuarentena como consecuencia de haber estado en contacto con usted.
  • La experiencia de estar en auto observación u observado por otros por síntomas y signos de haber contraído la infección.
  • El tiempo que está restando a su trabajo por este proceso, con la consecuente pérdida de ingresos y de seguridad en el puesto de trabajo.
  • La necesidad de tener que prever el abastecimiento de alimentos y cuidados médicos.
  • La exigencia de atender a sus menores y familiares a cargo.
  • La incertidumbre o frustración sobre cuánto tiempo durará esta situación.
  • La soledad asociada con el sentimiento de haber sido excluido del mundo y de sus seres queridos.
  • El malestar o rabia si piensa que ha sido contagiado por la negligencia de “otros”.
  • La preocupación de ser posible vector y contagiar a otros, incluyendo a personas cercanas.
  • El aburrimiento y frustración de no estar conectado a la rutina habitual de su vida.
  • El mayor deseo de beber alcohol o consumir sustancias de abuso para afrontar esta situación.
  • La aparición de síntomas depresivos como desesperanza, irritabilidad, cambios en el apetito o alteraciones del sueño.

Si usted o alguien cercano ha experimentado alguna de las reacciones enunciadas durante más de quince días, llame a su centro de salud para valorar si precisa una atención especializada. En circunstancias como esta se está ofertando conductas telefónicas que no precisan que usted abandone su domicilio si no es estrictamente necesario.

ALGUNAS RECOMENDACIONES:

Personal operativo: los que están “en la trinchera”

  • Reconocerse vulnerable y aceptar ayuda.
  • Adoptar estrategias útiles de respuesta como descansar y hacer pausas durante el trabajo o entre turnos.
  • Alimentarse sanamente.
  • Realizar actividad física.
  • Mantenerse en comunicación con sus seres queridos través de los dispositivos digitales que tengan a mano.
  • Tratar de no adoptar respuestas como consumo de tabaco, alcohol u otras drogas, puede empeorar su bienestar mental y físico.
  • Utilizar estrategias que en otras ocasiones ayudaron a aliviar el estrés. Pueden ser útiles en este momento.
  • Recordar que es muy útil generar espacios propios de contención: para hablar de los temores, expresar los afectos, decir lo que siente sin temor ni vergüenza.
  • Es posible que algunos perciban que su familia o comunidad no quiera tenerlos cerca debido al riesgo, el estigma, el contagio

Personal que está en “aislamiento social preventivo y obligatorio”: restringido a los límites del  hogar

  • Mantener los horarios del sueño.
  • No sobreexponerse a noticias.
  • Vestir ropa de calle, aunque no vaya a salir de su casa.
  • Hacer una rutina de ejercicios físicos periódica en casa.
  • Continuar accediendo a la naturaleza y a la luz solar siempre que sea posible.
  • Alimentarse bien y mantenerse hidratado.
  • Mantener sus redes sociales de contención emocional con sus familiares, amigos y personas de confianza a través de medios digitales.
  • Ser considerado con uno mismo, con sus estados emocionales.
  • Desarrollar conductas flexibles y adaptativas a esta situación.
  • El armado de nuevas rutinas es un desafío, requiere flexibilidad y tener en cuenta que es un esfuerzo el cambio de rutinas muy abrupto.
  • Los niños tanto como los adultos requieren mantener espacios de juego y divertimento que promuevan emociones positivas.

 Las personas somos seres rutinarios, sociales y valoramos la previsibilidad. Tengamos presente que la pandemia en pocas semanas alteró todo esto.

Para finalizar y dado que todos somos trabajadores aeronáuticos, qué mejor que apelar a la analogía de la “mascarilla de oxígeno”:

Cuando viajamos en avión, escuchamos las instrucciones que imparten los tripulantes de cabina. Entre ellas: “en caso de pérdida de presión en cabina, una máscara de oxígeno, caerá automáticamente del panel que hay sobre ustedes. Si esto ocurriera, ….

…Los adultos que viajen con niños o personas a cargo, deberán colocarse primero su máscara y luego al niño o persona a cargo”

Este es el eje en salud mental en situaciones de crisis: la primera medida es cuidarnos a nosotros mismos, porque es la única manera de poder cuidar a los demás.